11/9/2014

Impotencia Rojiblanca



Por: Maxchiva

No me cabe duda, el peor sentimiento que puede experimentar un aficionado a un equipo de fútbol en materia pambolera es la impotencia.

Y si no me creen pregúntenle a alguien que, como su servidor, le vaya a un equipo como el Guadalajara, que lleva varios años de altibajos en la primera división mexicana (más a la baja que otra cosa). Torneos van y vienen y lo único regular han sido los malos resultados que hoy tienen al que una vez fue un equipo poderoso y grande reducido a una piltrafa futbolística al borde del descenso y a sus aficionados, los verdaderos fieles aficionados de corazón, no de marcador, aguantando carrilla jornada tras jornada.

Ver un juego del Guadalajara en estos días se ha convertido para el aficionado rojiblanco en una batalla interna por intentar ilusionarse al tiempo que se decepciona. Es un ritual en el que cada fin de semana uno se sienta a ver el juego (en el televisor o en el estadio) con la esperanza que después de una semana más que tuvo el equipo para entrenar y prepararse al fin las cosas empezarán a ir mejor.

Comienza el partido y la atención del aficionado chiva se mantiene al tiempo en que las primeras fallas comienzan a suceder, entonces el espectador intentando ser optimista piensa/dice/grita: "A la otra sale ¡Venga carajos!". Sin embargo con el correr de los minutos de un juego donde el estupor y la nada futbolística del equipo rojiblanco se va diluyendo lenta y dolorosamente la ilusión y el optimismo.

Cuando menos uno se lo espera ya terminó otro partido más de liga, por lo general sin nada más para el recuerdo que ver a un grupo de jugadores sin hambre de triunfo, apáticos y conformistas que se retiran al vestidor cabizbajos frente a los abucheos de la gente cuya ilusión inicial se ha transformado en decepción, indignación, molestia, desesperación y por último desemboca en la impotencia de sentir que no pueden hacer mayor cosa por el equipo de sus amores, al ver que su presencia y sus manifestaciones de apoyo parecen no servir de nada. Termina un decepcionante juego más de liga, el descenso ya le quema los pies al equipo y al fiel aficionado Chiva con su mezcla de sentimientos a flor de piel parece que es el único al que le importa el bienestar del equipo. 

Mientras tanto, directivos y jugadores al parecer sólo han concluido una semana más de chamba y se van a descansar. Lo que se ve ya no es un equipo de fútbol cuya mayor ilusión es alegrar a su afición, ahora parece más bien que es una empresa como cualquier otra dedicada en este caso al ramo del espectáculo deportivo tomando la bandera del equipo más popular de México, que entre semana se dedican a pregonar que hacen todo en los entrenamientos para ganar los partidos y después arrastrar la cobija en el campo de juego. Los jugadores al parecer se han olvidado del placer de jugar y lo han cambiado por la obligación de jugar. Increíble pero cierto.

Pasan los torneos al tiempo que pasan por las filas del equipo técnicos, jugadores, directivos en puestos rimbombantes que no han demostrado utilidad alguna para el desempeño del equipo (quizás por que cortan sus "procesos" a las primeras de cambio o por conflictos de intereses de poder al interior del mismo) y todo eso aderezado con un dueño repudiado por casi la totalidad de la afición por sus explosivas y polémicas decisiones.

Recientemente se dio la noticia de que el propio Vergara invitó a los jugadores a una comida a su casa para darles su apoyo y unir más al equipo. La verdad, en lo personal espero que haya sido una buena peda, porque son esas las ocasiones donde, cuando hay personas con diferencias pueden darse dos supuestos: o acaban por odiarse definitivamente o se hermanan fraternalmente. Espero que el reciente triunfo sobre los Leones Negros haya sido causa de lo segundo y no una mera casualidad del destino.

Por nuestra parte, los verdaderos aficionados del Guadalajara seguiremos al pie del cañón, apoyando al equipo en las buenas y en las malas, pero también exigiéndole cuando haya que hacerlo. Hoy se les apoya y también se les exige que en la cancha demuestren garra, unión, orgullo y si no amor por los colores que representan al menos sí amor propio, que con eso ya saldríamos ganando todos. Seguiremos apoyando y exigiendo a pesar de sentir la impotencia de que no sirva de mucho, a pesar de sentir de que somos los únicos a los que les importa el equipo, a pesar de todo. 

4/9/2014

Lo que hace falta para ser un crack

-Aquellos que hayan estado pendientes a las noticias deportivas nacionales habrán encontrado las declaraciones del siempre entrañable Tomás Boy respecto a la situación de Javier Hernández y su papel dentro del Real Madrid, ahora diciendo que el mejor futbolista mexicano hoy por hoy es Carlitos Vela y que él (Tomás), en sus tiempos, siendo el crack que era, no se habría rebajado a ir a la banca de ningún equipo llámese como se llame.

Para algunos han sido comentarios muy acertados, para otros han sido las patadas de ahogado de alguien que nunca tuvo el valor para salir al extranjero y demostrar la calidad que tenía. Otros, mas mesurados, prefieren no hacer comparaciones entre Carlos Y Javier, dados los roles diferentes que ambos cumplen en la cancha. Correcto, cada quien tiene sus bases para pensar eso, así como Sergio Ramos cree que Chicharito es un crack y ha marcado época en el fútbol. Les digo, cada quien tiene su pensar y sus bases para lo mismo.

Y aquí podemos aterrizar en el debate de siempre: ¿Qué se necesita para ser un crack? Dunga, flamante nuevo técnico de la canarinha, decía hace algunos días que para ser un crack necesitas resolver por lo menos 8 ó 9 de 10 partidos en los que juegues, aunque en el fútbol moderno, mas competitivo y preparado, tal vez la cantidad se podría reducir a 5 ó 6. Entonces podemos sacar toooodos los nombres que querramos y a los que siempre hemos nombrado cracks: Zidane, Pirlo, Ronaldo el Gordo, Pelé, Maradona, Cruyff,CR7, Dinho, Messi etc, etc. ¿Cuántos de ellos cumplieron con este requisito? Ahora viene algo muy importante para ser considerado crack: La empatÍa, el poder hacer que la misma emoción que el jugador siente al cumplir con su rol en el campo la pueda sentir el espectador en su butaca o sala. Quizá con este nuevo requisito varios pudiesen salir de la lista pasada y pudiésemos agregar a otros que tal vez no definían ni 6 ó 7 juegos. En este caso vuelvo a pensar en Javier, en el Chicharito.

Si miramos las estadísticas podremos observar lo importante que fueron sus goles a la hora de salvar los 3 puntos o el empate para el Manchester; podemos observar que su promedio goleador lo pone a un lado de una de las figuras más representativas de los diablos rojos, Ole Gunnar. Y si miramos los vídeos de cada uno de sus juegos, podemos sentir la misma intensidad que el siente al jugar, anotar un gol, fallar una clara. En cambio pensamos en Carlitos y bueno...Carlitos, él mismo lo ha dicho, solo cumple con su trabajo. Ojo, no es ningun ataque a la calidad del jugador, cosa que ya ha sido probada en muchas ocasiones, es sólo que en el futbol, como en la vida, para mantener el amor y la pasión por algo se necesita tener una capacidad enorme para conectar esfuerzo, trabajo duro y amor por lo que haces. Si no fuese así, creo que la gran mayoría de los aficionados a este deporte seríamos fans de cosas con mas corazón e intensidad. Javier tal vez no sea un crack aún, pero con cada actuación y con cada gol trascendental que anota, se encuentra en un franco camino a serlo.

Así pues, podemos concluir que el crack es indispensable, que el crack transmite liderazgo y emoción, y no sólo el crack futbolista, sino el crack de otros ámbitos como el que murió hace unos días: Gustavo Cerati. Un genio que hacía del espacio donde se presentaba un lugar especial, y que no sólo nos mostraba sus cualidades de crack, sino que nos hacía sentir que estando ahí, compartiendo un pedazo de tierra cantando a todo pulmón, todos podíamos ser genios. Cracks de la vida.





29/8/2014

Gracias por nada, Di María

Por: Alexis Israel Moreno

“Gracias por nada, Di María”… Es la frase que se me viene a la mente al pensar en el traspaso del volante/mediapunta argentino de los vestidores de la cada vez más incomprensible “Casa Blanca”, a las arcas de un venido abajo Manchester United.

La salida del “fideo” del conjunto blanco no deja de asombrarme. Me deja más atónito que el hecho de seguir la línea empedernida y hasta terca de Florentino Pérez de tirar la cartera por la ventana, comprando por doquier. A veces, sin valorar (como sucedió con el argentino) a su propia plantilla. Un equipo, al que Di María dió tanto y, al que a mi parecer, pudo haberle dado muchísimo más.

Hace un mes y un poco más, cuando se concretó la compra de James Rodríguez por el equipo merengue, escuché en algún programa de radio y/o televisivo que Florentino Pérez había adquirido al joven “crack” colombiano, únicamente por el hecho de que nadie más lo compre; es decir, que nadie “se lo gane”. 

Y es cuando me puse a pensar, que para el Presidente del club más ganador en la historia de la “Champions League”, lo mucho o poco que puedan valer los jugadores, para él, simplemente no representa nada. Como si fuese un juego de barajas, un póker de una “noche de amigos” de un cualquiera un miércoles por la noche, un drama del bingo al azar o un 21 blackjack, para Florentino los traspasos son meramente un juego. Claro, si lo vemos desde la perspectiva de que posee la cartera sin límite fijo para gastar, malgastar o biengastar como él decida.

A resumidas cuentas, la venta de Di María a los “Red Devils” deja a la luz muchas incógnitas para el futuro de ambos equipos, las cuales, pueden ser o no ambivalentes; sin embargo, las que más pasan por mi cabeza y resaltan en este cúmulo de ideas que rondan mi cerebro son las siguientes:

¿Será  la mejor compra que ha podido realizar el Manchester United desde la adquisición de un joven Cristiano Ronaldo al Sporting Lisoba?... el tiempo lo dirá.

¿Será el peor error que ha podido cometer el Madrid, en vistas de la temporada que se les viene y en la cual tienen que recontraultrareafirmar lo realizado en la anterior?...eso, también sólo el tiempo lo dirá.

Mi pequeña reflexión- el Manchester United y sus aficionados se adelantaron a la época navideña y se dieron el mejor regalo que el mercado futbolístico europeo de pases les pudo haber dado. El Madrid, bueno, esperemos que no se arrepienta.


 “Red Devils”, aprovechen al “fideo”, que en Madrid… lo dejaron fuera de la olla.

Ya quisiéramos ser como él

Quedan escasas horas para que el mercado de fichajes cierre en Europa y las compra-ventas de pánico no se dejan de dar, propiciado en parte por equipos que durante la pretemporada y el inicio de sus ligas decidieron dar una última oportunidad a aquellos jugadores con los que ya no estaban contando. Y en ese grupo podemos encontrar a Javier Hernández, nuestro Chicharito.

Javier ha estado en los rumores de diversos equipos que buscan cerrar filas en su ataque, siendo alabado por ese su oportunismo tan característico, que le ha llevado a ser comparado con los mejores top killers del área en Europa. Su calidad, por lo menos del otro lado del charco, no se pone en tela de juicio.

El problema es cuando miramos los diversos blogs y foros de discusión de Hispanoamérica (uno de ellos la página de Facebook de este honorable blog), donde las opiniones son muy diversas aunque hay una clara división entre sus defensores y aquellos aficionados que no ven en él más que un petardo digno de la banca de cualquier equipo, o pronto objetivo del América, Tigres o Monterrey, típicos repatriadores de nuestros paisanos que se aventuran a dar el salto de fe.

Su servidor no gusta de estar en ningún bando, más bien prefiere esperar partido a partido y ver todo de forma global para emitir un juicio, lo cual es lo más sano porque de esta forma se tiene objetividad, cosa que escasea entre los “conocedores” del futbol mexicano y sus productos. Y ese juicio global me dice que Javier no es malo, tampoco es excelente, simplemente es un jugador que rebasa la calidad media que tiene el típico jugador exportado a Europa, un elemento al que, cuando se le otorga confianza y minutos, te rinde de manera satisfactoria.

Aún así, esto no es lo más importante de todo. Lo importante es que desde que Javier fue anunciado como refuerzo del Manchester United, ha mostrado una actitud ganadora que pocos jugadores mexicanos habían mostrado antes, y ese fue el parteaguas para que hubiese un cambio de mentalidad definitivo en el producto de exportación que hemos dado al mundo en los últimos años, cambio que comenzó con la llegada de Menotti y que se quedó estancado durante mucho tiempo.

Lo que ésto nos reditúa es que el jugador mexicano de hoy, ese joven que se anima a querer medirse ante y con los mejores, no va a probar suerte, va a mejorarla, va a someterse a un proceso de crecimiento convencido de que tarde o temprano se obtendrán resultados basados en el trabajo duro y el constante esfuerzo, y si no ahí están Diego Reyes y Carlitos, que aunque nos guste o no, se ha consolidado en un solo lugar donde se le quiere y respeta, aunque sus decisiones no nos convenzan.

Ojalá que así de exigentes como lo somos con aquellos que se esfuerzan para regalarnos 90 minutos de entretenimiento pudiésemos serlo con nosotros mismos, bajo las mismas cantidades de presión y trabajo. Tal vez seriamos una potencia en cualquier aspecto, no solo en mentar madres al primer resultado.

5/8/2014

Los pies en la tierra (Carta abierta a Alan Pulido)


Por: César Torres

Alan Pulido no quiere jugar nuestros sueños.
El joven canterano de mi equipo, Tigres, se niega a jugar en México ante la posible llamada del Olimpyakos de Grecia, liga sumamente competitiva en la que encontrará sin duda, retos más grandes que los que puede encontrar en México.

Mamadas, Alan.
No puedes despreciar un contrato, una afición, un conjunto de jugadores que te ayudaron a poder estar en la posición en la que te encuentras, porque, si más no recuerdo, Tigres siempre alineó con una plantilla completa, no eras tú el único aunque desde la grada sólo escucharas "eres el ÚNICO, Alan", quizá gritado aún más fuerte por tu representante, uno de esos hombres que venden ilusiones a jóvenes que cómo tú, empiezan a despuntar.

Me cuentan amigos de mi ciudad que hace poco mandaste cerrar una tienda para poder hacer tus compras sin que nadie te molestara...quién eres? Ballotelli? CR7?...vato, eres de Reynosa, Tamaulipas! no mames.

Ahora también dicen que tienes una línea de ropa...si, eres el Versace del futbol mexicano, multitalentoso jugador que marca una tendencia y que todos quieren imitar, si, tú que llevas tus tachones en una bolsa Louis Vuitton y que anda con una "payasita" de la televisión regiomontana.

Creo que eres el único de los que fueron al Mundial que no jugó en la primera fecha, si, tú que no jugaste ni un sólo minuto, te negaste a jugar contra el Atlas, Jiménez, Oribe, Rafa, profesionales de verdad, jugaron, pero sobre todo, el nuevo contención de Tigres, Egidio Arévalo se partió la madre contra Atlas y él jugó todos los minutos con Uruguay y fue el mejor de ellos, de una Selección en la que juega Cavani, Suárez y Forlán!

Patético el que te quieras ir de esa forma, tirando tuits, pidiendo apoyo de que te dejen vivir tu sueño, cuando ya estás viviendo el sueño de muchos, cuando deberías salir de tu club, por la puerta grande, no por la de servicio.

Recuerda al Tecatito, a Espericueta, a Efraín, a Pablo y a todos los que se fueron por necedades a Europa sólo por decir que jugaron en Europa y después regresarán a uno de los "4 Grandes" si bien les va, luego irán bajando de equipo y se perderán en la Primera A.

Ojalá te vayas Alan, porque si en esta temporada no brillas, no va a haber otra.
Y sí, estoy más enojado contigo que con el Tuca.

12/7/2014

Experiencia requerida




Por: Emiliano La Pointe Pineda
A pesar de ser considerado como uno de los centrales más seguros del fútbol actual, Thiago Emiliano Da Silva evidenció, con aquel bloqueo absurdo sobre el portero colombiano, su novatez en el campeonato más importante a nivel selección.
Su intento por emular las proezas de Daniel Pasarella y Didier Deschamps, de 1978 y 1998 respectivamente, no fructificó. Pareciera que al defensa estelar le habría bastado con saberse anfitrión, como lo fueron los otros dos, para confiar en que también terminaría siendo campeón del certamen.
Pero entonces Silva habría olvidado que el peso del capitán Pasarella no fue tan relevante como el del general Videla en la obtención del primer título de la albisceleste; así como que en realidad Deschamps era un viejo lobo de mar, cuyos intentos por participar en esa competición ya le habían sido negados en 1990 y 1994.
El tan llamado líder de la selección brasileña se hizo amonestar tontamente durante los cuartos de final. Eso le costó una suspensión para el juego semifinal, donde los alemanes aprovecharon la endeble defensa canarinha, que no pudo llenar el vacío dejado por la estrella del Paris Saint-Germain, y les propinaron una derrota tan histórica como humillante.
Mucho se habló de la ausencia de Neymar, pero en realidad ese arrebate estúpido de Thiago Silva, el neofito del gafete, fue un factor más decisivo en el desenmascaramiento del scratch du oro, lo que devaluó el concepto “capitán" al grado de que en vez de evocar a leyendas como Dunga y Cafú, se termine por pensar en el rap de Caló.
La Copa FIFA es capaz de seducir a cualquiera, y a pesar de que muy de vez en cuando se comporta como una cougar que se deja cargar por un joven inexperto, en realidad prefiere que las manos que la levanten y los labios que la besen pertenezcan a jugadores experimentados.
No por nada figuras como Franz Beckenbauer, Dino Zoff, Lothar Matthäus, Cafú, Fabio Cannavaro e Iker Casillas recibieron la pieza dorada en su tercera participación en Copas del Mundo.
La edición de este 2014 no será la excepción, pues tanto Philipp Lahm como Lionel Messi han estado presentes en las dos justas previas, y precisamente en ésta han llevado el gafete de que los distingue como líderes de sus escuadras.
De esa manera, quien quiera que sea el ganador, el trofeo será entregado a un jugador con tres mundiales a cuestas. A final,la experiencia cuenta.

4/7/2014

Amarte, duele


Por: Emmanuel Villanueva Hau

"Jugar al fútbol es muy sencillo, pero jugar un fútbol sencillo es la cosa más difícil que hay."
- Johan Cruyff (entrenador holandés)


El fútbol es mi amor imposible. Me da tanto pero me quita más, es una relación del tipo donde te enamoras de tu captor. Así es, sin más preámbulos, el fútbol me tiene secuestrado. ¡Oh, dulce síndrome de Estocolmo!

Mi masoquismo me hizo amarlo hasta la piel, aunque esta se raspaba por los múltiples accidentes que tuve al pisar un balón al momento de intentar realizar un movimiento que ni siquiera es digno de llamarse gambeta. Si bailar con mi novia me da un trabajo titánico, bailar con el balón me cuesta hasta poder expresarlo de lo mal que lo hacía en estas breves letras.

En mis tardes de la infancia, jugar las cascaritas era un duro golpe a mi autoestima, siempre era elegido último. La cosa no cambia hasta la prepa, donde era elegido de primero nada mas cuando algún mejor amigo era capitán de la reta en cuestión. Elegirme sí que era una prueba muy grande de amistad.

Y en el combinado juvenil escolar, yo era inexistente. Jugaba por sólo haber pagado el uniforme, cuando no se completaba el equipo o en algún caso de extremada urgencia. Ah, pero eso sí, cuando nuestro aficionado y desorbitado entrenador amateur necesitaba inspirar a los que él dirigía por sólo mero trabajo, y no por algo llamado orgullo, me utilizaba como ejemplo para motivar a sus muchachos a no ser un jugador como yo. Según él que porque no me tomaba en serio el juego más hermoso del mundo. ¡Ah, que equivocado estabas, mi estimado Rich!

Todas las tardes, con unos Total 90 desgastados y comprados a meses sin intereses en una tienda departamental, practicaba tiros en mi piscina vacía. Así es, por un breve momento y en mi imaginario, mi piscina era la cancha del Maracaná, lugar que nunca pisare como jugador por pasar la mayoría de mi infancia frente a un Super Nintendo (cosa que no me arrepiento del todo). Tan sólo recordar esas tardes de preparatoriano con mi balón en la piscina, me enchina la piel.

Como hincha he fallado de la misma manera. Yo apoyo al equipo de la Universidad Nacional de México. Equipo que me ha dado alegrías tras alegrías y que me engalana con sus hermosos colores. Siempre pendiente de ellos. Sueño con Hugo, Cavinho, Campos y los hermanos Pikolin. Los héroes que me han llevado al Olimpo de la liga mexicana. Si tanto amo a mi equipo, ¿en dónde está mi falla? Cuando un jugador hace lo que yo nunca pude hacer con un balón, comienzo a admirarlo, sin importarme los colores. Jugadores como Cuauhtémoc Blanco, Oribe Peralta, Lucas Lobos, Miguel Calero, Rafa Márquez, Ricardo Peláez y un sinfín más.

El fútbol sí que me trata mal. El primer mundial que recuerdo es el de Francia 98, a pesar de tener tan sólo 7 años. Fue la primera final de Copa del Mundo que vi en mi vida, y también…duele decirlo porque la herida está muy reciente… fue la primera vez que vi a México ser eliminado de los octavos. Por primera vez comprendí porque es tan ansiado el famoso quinto partido. Fue el primer mundial donde viví el doloroso “ya mérito”. 16 años de mi vida y 5 mundiales. Me encanta el masoquismo.

Pero nada de eso importa cuando el fútbol te mueve las emociones.  Nadie me puede decir lo lindo que es abrazar a un extraño lleno de felicidad por un gol mundialista, nadie me puede quitar la dicha de sentir los colores de una institución de mucha historia en el fútbol de México. Cantar el himno deportivo de mi club fue lo más hermoso que la vida me ha dado, aunque tuve que viajar muchos kilómetros para llegar a la casa de los Pumas, el equipo de mis amores. Nadie puede decirme que no sé de felicidad de meter un gol, si celebré como todo un dios cuando metí mi primer gol en una liga de fútbol rápido, aunque esté haya sido de rebote con mi rodilla.

Todos los días sueño con ser un jugador de fútbol pero, al igual que el maestro uruguayo Eduardo Galeano, únicamente juego bien, inclusive hasta muy bien, pero sólo cuando duermo. No importa cuantas patadas le dé al piso en vez de al balón, nada de eso importa. Nací amando al fútbol y moriré haciéndolo. Aunque pierda una pierna por ello. Por cierto, soy zurdo igual que Maradona. Y no me importa perder un pie, siempre me quedará ser portero.


Y así no me tomo en serio al fútbol. Imagínense si lo hiciera.